Los 7 errores en el cuidado de plantas

A mí no me funcionan las plantas, no “tengo mano verde”, mi madre sí que tiene las plantas bonitas… ¿te suenan estas frases? A nosotros sí, llevamos años oyéndolas. Puesto que no queremos que tú pases a engrosar la lista de estereotipos vegetales, aquí van los 7 errores más comunes en el cuidado de las plantas. Para que no los cometas.

Los 7 errores en el cuidado de plantas

Cuidar de cualquier ser vivo es fácil, si sabes cómo. Las plantas tienen fama de ser “difíciles” pero disfrutar de un jardín exterior o de un jardín urbano en tu apartamento dependerá en gran medida de seguir unas pautas sencillas de las que ya hemos hablado con anterioridad.

Cuidados de plantas

Si además de los cuidados mencionados, evitas una serie de errores frecuentes, notarás un cambio significativo en el aspecto de tus plantas.

Los 7 errores en el cuidado de las plantas

  1. No identificar a tu planta

En ocasiones tenemos plantas en casa de las que no sabemos nada, así que lo primero que tendrás que hacer es investigar un poco a ver de qué especie se trata para así saber los cuidados que requiere. Ahora bien, si decides comprar una planta, no lo dudes, cuéntale a la persona que te atienda qué te gusta y para dónde quieres tu planta, déjate aconsejar por especialistas. Si vas a un garden center, floristería o un vivero, siempre encontrarás personal cualificado, no dudes en preguntarles. Algo muy sencillo y que tampoco solemos hacer es guardar la etiqueta identificativa de la especie, que además suele llevar unos miniconsejos sobre sus cuidados.

Jardines con Vida

Consérvala y además amplía la información, en la era de internet cualquier pesquisa está al alcance de un click. Si por el contrario has heredado la planta de tu abuela, te la han regalado o ya la tenías de antes pero no recuerdas cómo llegó a tu vida, indaga y averigua de qué especie se trata. No tiene los mismos requerimientos un cactus que una orquídea. Recuerda, que pertenezcan al reino vegetal no significa que precisen idénticas atenciones, ¿o cuidarías igual de un puma que de una pitón? Pues eso.

  1. Regar ineficazmente

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Este es uno de los errores en el cuidado de las plantas más habituales. Al no saber qué tipo de planta tenemos, desconocemos cuáles son sus necesidades hídricas, lo que conlleva que reguemos de más una planta con bajos requerimientos de agua o al contrario. En ambos casos provocaremos el sufrimiento de la planta y a la larga su muerte. La importancia del riego no es baladí, como ya te hemos comentado con anterioridad en nuestro blog. Además de la cantidad, es fundamental la calidad, si tienes un jardín en tu piso o en tu despacho, te aconsejamos que riegues con agua destilada, de lluvia o mineral. El agua con exceso de cloro acaba amarilleando en exceso las hojas de las plantas.

Mención especial queremos hacer al bajoplato de las macetas, además de que no te lo aconsejamos en las zonas cálidas y húmedas del Mediterráneo donde sufrimos el azote del mosquito tigre (les apasiona poner sus huevos en agua estancada), la presencia constante de agua en los platos hace que las raíces estén permanentemente húmedas y favorezca la formación de hongos y la pudrición. No lo olvides, el exceso de agua mata más que su defecto.

  1. Confundir tierra con suelo

La vía para que se desarrollen las plantas siempre es la tierra, pero no cualquiera, necesitan un sustrato adecuado. Así pues no cometas uno de los errores más frecuentes que es poner un sustrato inespecífico, elige siempre el que se adecúe al tipo de plantas que estás cuidando. Por ejemplo, la base para las orquídeas está compuesta básicamente por corteza de pino en su mayor parte, y muy residualmente de turba y vermiculita.

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Si cultivas Aloes necesitarás un sustrato con un alto contenido en arena y si las plantas que alegran tu vida son gardenias, el idóneo es el formado por turba, arena y materia orgánica. Sea cual sea tu caso, escoge bien porque en esa elección va gran parte de la belleza y salud de tus plantas.

  1. No elegir una buena ubicación

La ubicación es la imprescindible, la necesidad de luz o sol directa que tenga una planta condiciona totalmente su aspecto y desarrollo. Las plantas de sombra se queman literalmente si reciben la luz del sol directamente, por el contrario las que necesitan del astro rey estarán desvaídas y amarillas, al no tener sol no realizarán la fotosíntesis de forma adecuada y la producción de clorofila será insuficiente, de ahí el color amarillento. Además irán perdiendo vigor y a largo plazo morirán.

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Otro aspecto que no se tiene en cuenta habitualmente e influye mucho en un buen progreso de las plantas es el sitio en el que están ubicadas. Si tienes una planta que crece “contenta” en el emplazamiento que has dispuesto para ella, ni se te ocurra cambiarla de sitio. Las especies vegetales se aclimatan a su entorno y acusan los cambios de forma evidente. Las orquídeas dejan de florecer solo con que la mudes al otro lado del alféizar de la ventana.

  1. Cuidado con las plantas exóticas

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Quizás no has podido resistirte a comprar esa planta tan bonita que has visto en la floristería o en el garden center o puede que te la hayan traído para el día del padre o de la madre (que caen casi siempre). Es que era oriunda de los Cárpatos, y claro, no has podido evitarlo. Bromas aparte, las circunstancias del origen, incierto muchas veces, es lo de menos: la planta ya está en tu vida así que la cuidas como a cualquiera de las otras. Un poco de agua, algo de sol y… poco más.

Al cabo de pocas semanas, a la bellísima y original planta parece que le ha pasado un tren por encima. Tenemos una buena noticia para ti, no es que tengas “mala mano” para las plantas, es que difícilmente van a poder salir adelante en unas condiciones que no le son propicias. Así que elige plantas autóctonas de tu zona climática, tendrás muchas más posibilidades de cultivarlas con éxito y preservarás tu biodiversidad botánica. Si eres de la Comunitat Valenciana y quieres inspiración directa, te sugerimos que te des una vuelta por los distintos parajes y parques naturales que la componen y observes directamente la flora.

  1. No trasplantar

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Renovarse o morir. ¡¿Cuántas veces habrás oído esta frase cuando has pensado en cambiar tu corte de pelo o tu vestuario?! Eso que vemos tan necesario para nuestro buen aspecto también lo es para tus plantas, la renovación en su caso, será del sustrato que la contiene, la tierra así como del recipiente que la alberga.

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Es frecuente que una planta lleve años en su maceta o jardinera o en su ubicación del jardín sin que le cambiemos la tierra. Habrás notado incluso que las raíces salen por encima de aquélla o por los agujeros del drenaje. Te lo está pidiendo a gritos, necesita un trasplante. Éste será fundamental para aportarle los nutrientes nuevos que requiere pero también para darle el espacio que necesita para su evolución. Esta es una tarea que debería hacerse anualmente si pretendes que tu planta crezca, ahora bien, si prefieres mantenerla más contenida, al menos hazlo cada dos años.

¡¡Atención, es fundamental que esta tarea la realices observando unas mínimas normas!!, a saber:

  • Antes de trasplantar haz un desmoche o poda severa, siempre por encima de las yemas o nudos de las ramas. Y riégala bien para que esté totalmente hidratada cuando la extraigas.
  • Hazlo cuando ya no haga frío, en los albores de la primavera pero antes de que brote o florezca.
  • Procura que no se deshaga el cepellón o masa de tierra que contiene las raíces. Esto se evitará con el riego previo unos días antes.
  1. No tener en cuenta la temperatura

En el cuidado de las plantas la temperatura es un elemento clave, en invierno con las calefacciones sufren de forma ostensible pues pierden las hojas con facilidad. Aléjalas de los radiadores y también de los flujos de aire acondicionado. La sequedad, más que la alta temperatura, es enemiga de su buen desarrollo. Las plantas que solemos llamar de interior más habituales, Kentias, Dracaenas, Ficus lyrata, Pothos,… se desarrollan bien entre 15 y 20º por lo que si no quieres estar renovándolas continuamente te sugerimos que le eches un vistazo al termostato. ¡Ellas lo agradecerán y el medioambiente también!

 
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