La importancia del riego en la jardinería

Aunque ya nos gustaría, con el único aporte del agua de la lluvia a nuestro jardín no podremos asegurar su desarrollo, al menos en el 80% del territorio español.

De este modo y partiendo de esa premisa, ¿por qué es, no ya importante, sino fundamental el riego en un jardín? Para contestar a esa pregunta te vamos a formular otra, ¿qué aspecto tendrías tú si no bebieras agua?

Saber el caudal de agua del que dispones y la presión es también un paso muy importante. Esto, además de ahorrar agua, que es un bien escaso y precioso en algunas zonas, favorecerá el desarrollo homogéneo de las plantas, independientemente de sus necesidades hídricas. El caudal también te ayudará a elegir mejor el dispositivo de riego más adecuado. Asimismo el tamaño del área en la que se instalará el sistema también debe tenerse en cuenta para una mayor eficiencia del sistema de riego de tu jardín.

A las plantas, cualquier especie vegetal, incluso los cactus y crasas, les hace falta el agua para vivir y desarrollarse. Porque un jardín puede vivir con menos agua de la que necesita pero su aspecto no será el mismo que si la tuviera, los tonos serán más apagados, el porte menos saludable y la floración menos vistosa.

Hasta aquí pues, podemos convenir que el riego es absolutamente imprescindible. Dicho esto, es necesario decir que no todas las plantas ni suelos tienen las mismas necesidades hídricas. Saber qué tipos de sistemas de riego, automáticos o no, será fundamental a la hora de adaptarlos a las plantas que tengamos, al clima y sobre todo a lo que esperamos de nuestra estancia verde. Para dar ese paso, ¿cómo elegir el sistema de riego?

Nosotros vamos a darte unas pequeñas pautas e información que esperamos que te ayuden en tu elección.

Qué sistemas de riego existen

Hay diversos tipos de riego en la jardinería, aunque se suele tender a pensar que el riego agrícola es el mismo que el de la jardinería, la realidad es bien distinta.

A) La ubicación, no es lo mismo el sistema de riego de una casa junto a la playa que la de un jardín rústico de montaña,

B) el diseño del mismo, las plantas tropicales no requieren de la misma agua que un xerojardín

C) la climatología, no se riega igual un jardín en Navarra que en Andalucía. Aunque todo esto parezca una obviedad, no siempre se tiene en cuenta.

Contemplado lo anterior, lo segundo que hay que decidir es si vamos a establecer un riego manual o automático en nuestro jardín. Aunque nosotros aconsejamos siempre un sistema de riego automatizado, la elección siempre será tuya.

Riego manual

Podrás optar entre la clásica regadera manual, la manguera de jardín con pistola o lanza, y las mangueras microporosas, una especie de tubería de goteo manual que encajan directamente en el grifo del jardín y se colocan alrededor de las plantas.

Saber el caudal de agua del que dispones y la presión es también un paso muy importante. Esto, además de ahorrar agua, que es un bien escaso y precioso en algunas zonas, favorecerá el desarrollo homogéneo de las plantas, independientemente de sus necesidades hídricas. El caudal también te ayudará a elegir mejor el dispositivo de riego más adecuado. Asimismo el tamaño del área en la que se instalará el sistema también debe tenerse en cuenta para una mayor eficiencia del sistema de riego de tu jardín.

En cualquier caso, antes de decidirte, hazte la siguiente pregunta ¿me compensa en todos los sentidos regar con regadera o con manguera? Si la respuesta es positiva, ¡adelante!. Ahora bien, como respondas que no…. vamos a por el riego automático.

Qué es un riego automático

Según la Wikipedia, “el riego automático es un sistema para distribuir agua a las plantas de manera controlada, por medio de sistemas de aspersión o goteo. Este sistema permite distribuir el agua en la ubicación, cantidad, frecuencia y horario que se desee. Un sistema de riego automático es una de las opciones más cómodas y productivas para regar, permite ahorrar tiempo y garantiza que las plantas y el césped se mantengan verdes y sanos”.

Ventajas de un sistema de riego automático

Aunque, no nos cansaremos de repetirlo, nosotros aconsejamos siempre un sistema de riego automatizado, la elección siempre será tuya. Para ayudarte a aclarar tus ideas, vamos enumerar las ventajas que tiene un sistema automático, ya que son variadas:

  1. Eficiencia y por lo tanto ahorro de agua.
  2. Comodidad y simplicidad.
  3. Mantenimiento de una humedad constante.
  4. Mejor absorción de nutrientes.

Tipos de riego automático

  • Riego por aspersión
  • Riego por microaspersión.
  • Riego por goteo.
  • Riegohidropónico.
  • Riego por nebulización.

Pero como queremos ser prácticos y no alargarnos mucho, nos vamos a centrar en las opciones más habituales que son el riego por goteo y la irrigación por aspersión

Riego por goteo

Este sistema lo integran, a grandes rasgos, un programador, unas electroválvulas y una red de tuberías. El riego por goteo puede ser subterráneo o en superficie. En el caso de optar por tuberías de goteo enterradas, es necesario prever la excavación y posterior tapado de zanjas para la instalación de las mismas, a una profundidad que garantice el buen uso del sistema, que suele estar sobre los 10 cm.

El sistema de riego por goteo es más económico que el de irrigación por aspersión y está especialmente indicado para regar parterres y macizos, setos y huertos.

Riego por arpersión

Al programador, electroválvulas y tuberías se unen en este caso, los aspersores y/o difusores.

¿Cuándo utilizar un sistema de riego en jardinería por aspersión o por difusión?

El aspersor es un dispositivo que emite agua por expulsión de un chorro giratorio. Ese movimiento de rotación se consigue básicamente en función de la presión del agua, de ahí la importancia de la medición de esta como requisito previo a la instalación de un sistema de riego eficiente.

 

Se usa fundamentalmente para regar grandes superficies de praderas verdes, bien de césped, grama o cualquier otra variedad vegetal horizontal.

Por lo que respecta al alcance de este sistema de riego en la jardinería, éste es muy variado, pudiendo ser corto (de 4 a 7 metros), medio (entre 6 y 12 metros) y largo (12-18 metros). Si bien este alcance también se puede regular en función de la boquilla por la que se expulsa el agua.

Puesto que este es un método bastante eficiente, nosotros lo recomendamos siempre que se cumplan los siguientes paramétros:

  • Una superficie más o menos extensa.
  • Zona diáfana sin demasiados elementos en medio que pueda entorpecer la difusión correcta.
  • Presión suficiente.

¿Y los difusores?

El difusor es un elemento que emite agua en forma de abanico, sin ningún movimiento, es por lo tanto estático. Suelen tener un funcionamiento más sencillo y también son más económicos.

Ventajas de los difusores:

  1. Son ideales para zonas de pradera estrechas, con recovecos o formas poco lineales.
  2. Al tener poco radio de riego son más ajustables y se puede regar con más precisión.
  3. En principio no requieren de tanta presión de agua para su funcionamiento como los aspersores.

El coste de reparación y sustitución suele ser menor ya que es un dispositivo más económico y sencillo

Qué puede provocar un sistema de riego deficiente

Un riego deficiente por exceso llevan asfixia de la raíces por ahogamiento y aparición y proliferación de hongos. Hay que decir que en muchos casos los jardines tienen exceso de agua si no hay un control de la programación de riego y unos conocimientos mínimos. Los síntomas que podemos observar y que nos alertan sobre un riego deficiente por exceso son: ausencia de nuevos brotes, ramas y hojas amarillentas, caída de las mismas y pudrición de las flores, además de un aspecto general de flacidez de las plantas y pudrición en los tallos.

El defecto de agua se observará en la falta de brillo de las hojas, puntas secas o con aspecto de quemadas, además de combadas. También se tornan amarillas y las flores no llegan a prosperar o son escasas y las ramas tienen un aspecto sarmentoso.

En cualquiera de ambos casos lo más aconsejable es hacer una cata manual del terreno, hunde los dedos o una rama, varilla o utensilio fino y alargado en el terreno unos 5-6 cm, a mayor adherencia de tierra o barro mayor necesidad de regular el riego, en el caso contrario servirá el mismo truco, solo que considerando una mayor resistencia o sequedad.

Para los que tengáis interés en profundizar en el tema, os dejamos este interesante enlace sobre buenas prácticas de riego.

 

Déjate aconsejar por un experto

Ya hemos visto de una forma breve cuáles son las opciones que tienes para instalar un buen sistema de riego, siempre debes tener en cuenta la importancia de este apartado dentro del diseño o configuración de tu jardín.

La eficacia y eficiencia del sistema de riego que elijas será la que determine la belleza y supervivencia de tu jardín, nosotros te aconsejaremos siempre que te pongas en manos de un experto ya que de nada servirá tener el jardín con el diseño más vanguardista, las plantas más bellas y mejores adaptadas si no garantizas que van a recibir bien el bien más preciado además de la luz, el AGUA.

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